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"Esta ciudad es la encrucijada de la nación y el Arms
es su mayor hotel residencial. Hay bastantes huespedes permanentes,
además de los temporales, así que siempre se cuece alguna
cosa."
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Cosmo
Quinn recupera su viejo disfraz y equipo de "Mosca
Humana" de sus días de especialista obligado
por las circunstancias.
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En
la imagen, Bonnie con un robot encargado de admisión
de personal, descubriendo que encontrar trabajo en la
ciudad es más difícil de lo que pensaba.
Los robots desempeñando tareas diversas son comunes
en Terminal City. |
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¿De qué va? //
Ciencia-ficción de ambientación retro-futurista,
es decir, según la visión del futuro que se
tenía en los años 20 y 30. Este cómic
nos presenta un relato coral cuya trama principal gira alrededor
de cuatro antiguos personajes destacados del, digamos, "mundo
del espectáculo" de la ciudad de Terminal City,
que vieron comenzar su declive al tiempo que nuevas formas
de entretenimiento eclipasaban el poder de fascinación
de los viejos artistas. Ahora, años después,
sus destinos, cargados de secretos y cuentas pendientes, darán
un drástico paso hacia su resolución en mitad
de una maraña de afanes humanos que tienen como centro
el colosal edificio Herculean Arms.
El guía de la trama
de cara al lector y protagonista destacado es Cosmo Quinn,
antes conocido por el apodo de "la mosca humana"
gracias a su especialidad: trepar todo tipo de edificios y
estructuras. Se hundió en la miseria cuando tenía
el mundo a los pies por culpa de la electrocaína, y
ahora trabaja como limpiaventanas de rascacielos. A partir
del cuarto capítulo también comenzarán
a reaparecer antiguos colegas de Cosmo. Monty Vickers, entacantador
y sofisticado aventurero, traía a la ciudad animales
maravillosos de los cuatro confines del mundo. Desapareció
en extrañas circunstancias y su "Zoo Evolutivo"
pasó a manos de su sospechoso socio, DiMappe. Kid Guantes,
el boxeador más importante del mundo hasta que se le
calumnió con la revelación de que sus victorias
habían sido amañadas y cayó en desgracia
a pesar de que el defendió su inocencia a capa y espada.
Eno Orez (nótese que, invertido, su nombre se lee Cero
Uno), el Hombre de las Mil Caras, asombraba en todos los escenarios
del planeta, hasta que una tragedia personal acentuó
sus problemas de personalidad y le hizo cambiar drásticamente
de carrera.
Terminal City también
cuenta con un extenso reparto de secundarios, entre los que
destacaremos algunos: Bonnie Bergman, la muchachita provinciana
que acude a buscar a la ciudad un futuro que ya no existe;
Big Lil, una capo mafiosa enana y albina; Jezebel, una avispada
camarera que trabaja en el bar del Arms, y Caridad, la propietaria
de ese bar y ex-novia y ex-representante de Cosmo; la Dama
de Rojo, enigmática y muda justiciera; el amnésico
Hombre de la Maleta Misteriosa, incapaz de librarse de un
objeto por el que todo el mundo parece dispuesto a matarle;
el exasperado conserje robótico del Arms, siempre martirizando
al botones humano del hotel, atribulado por la sobrecarga
de trabajo; el capitán de policía Habib, serio
y concentrado en su misión secreta; Micasa y Sucasa,
una autera pareja que son como trasunto de los tintinianos
Hernández y Fernández; el maquinador Nero Black,
que tira de todos los hilos, legales o no, en la gran urbe...
y sobretodo, la propia ciudad de Terminal City.
Sobre el cómic //
Terminal City fue publicada en Estados Unidos entre julio
de 1996 y marzo de 1997, como serie limitada de 9 números
dentro de la línea Vertigo de DC Comics. Allí
fue la sorpresa de la temporada de la línea, gozando
de un notable éxito de público (una secuela,
Terminal City: Graffiti Aereo, se publicó ese
mismo '97) y crítica especializada, y ganándose
los entusiastas comentarios de numerosos autores profesionales
de cómic.
Premios // Terminal
City fue nominada en la categoría de Mejor Miniserie
en los Premios Eisner y Premios Harvey de 1997. Su secuela,
Terminal City: Grafitti aero, también fue nominada
como Mejor Miniserie en los Premios Eisner de 1998.
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GALERÍA
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FICHA

Título:
Terminal City
Autor: Dean Motter (guión)
y Michael Lark (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Formato: Obra completa en tres
números. Formato prestigio, 72 pgs color, 6 €
cada uno.
Comentarios: El tercer número
incluye tres páginas de diseños de personajes
y escenarios, por Motter y Lark.
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LA SECUELA

Existe una segunda miniserie, Terminal City: Grafitti Aéreo
(también publicada por Norma Editorial en 2 prestigios,
de 48 y 72 pgs, 5 y 6 € respectivamente) que desarrolla
con más detalle algunos de los personajes e introduce
alguno nuevo, pero si bien es una lectura recomendable para
el que disfrute con Terminal City, no alcanza el nivel
de la primera historia. De hecho Grafitti Aéreo
no funcionó muy bien a nivel de ventas en EEUU, lo
que hizo que la editorial no publicara más entregas
de Terminal City (Motter tenía ya planeadas
varias series limitadas ambientadas en la misma ciudad).
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LA PALABRA DE LA CRÍTICA

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Plano
de la ciudad de Terminal City, con los cielos plagados
de dirigibles
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Los
hovercoches de Terminal City |
"Terminal City es como una versión madura de
Little Nemo in Slumberland, combinando de forma maravillosa
el estilo a lo Winsor McCay que tiene Michael Lark con las
visiones oníricas de Dean Motter. Se trata de una de
las mejores uniones de dibujo y guión que he visto
en muchos años, y creo que su lectura es una absoluta
delicia."
-- Alex Ross, dibujante (Marvels, Kingdom Come)
"Personajes vitales, una trama emocionante y una ejecución
gráfica soberbia. Realmente he disfrutado leyéndolo."
-- Walter Simonson, guionista y dibujante (Thor: la saga
de Surtur, Orion)
"Una gozada de lectura..."
-- Kelley Jones, dibujante (The Sandman)
"Michael Lark es todo un hallazgo. Su combinación
(de dibujo y narración) te absorbe hacia el interior
de Terminal City desde la primera página."
-- Howard Chaykin, guionista y dibujante (American Flagg,
La Sombra, BlackHawk, Black Kiss)
"¡Vaya cómic! Motter hace que concebir
una inmensa metrópolis parezca un juego de niños,
gracias a su gran guión y su elenco de personajes realmente
soberbios. Y las ilustraciones de Michael Lark, precisas pero
tremendamente expresivas, son el descubrimiento del año."
-- James Robinson, guionista (Starman, Leave it to Chance )
"Probablemente mi serie favorita de todo el año.
Dean Motter nos trasnsporta a un mundo lleno de reminiscencias
de Metrópolis de Fritz Lang y The Sharpe
of Things to Come, de H.G. Wells... Una nueva faceta de
la línea Vertigo realmente sorprendente."
-- Mike Allred, creador de Madman y dibujante de X-Force
y X-Statix
"En esta época en la que muchos cómics
parecen estancados y se vuelven repetitivos, Terminal City
está lleno de vida, estilo, misterio y maravillas.
¿Suficiente para visitarla cada número? Tío,
ojalá pudiera vivir allí."
-- Archie Goodwin
"Comparada rápidamente con Watchmen, quizás
por la cartesiana limpieza que ordena sus páginas,
Terminal City guarda algunas semejanzas superficiales
con el famoso título de Alan Moore y Dave Gibbons.
Al igual que en Watchmen, estamos ante una obra de
protagonismo coral; el cuidado del entorno y el detalles son
también casi agobiantes; pero el mayor parecido reside
en que, como Watchmen, Terminal City elige como
punto narrativo presente el momento en el que se van a resolver
los destinos de un puñado de viejos héroes que
arrastran un equipaje de antiguas y amargas historias y cuyas
vidas habían entrado en una especie de degradante letargo
desde que empezó su declive. Y se acabaron las comparaciones
con Watchmen, que Terminal City no guarda deudas
apreciables con aquella, ni sus protagonistas son superhéroes.
(...) El paisaje, que de hecho
es el origen de la obra, establece el tono general de melancolía
y esperanzas truncadas (...) Estos son sólo algunos
de los personajes que ofrecen perfectamente detallados Motter
y Lark, con un exceso de generosidad que casi provoca el empacho
y apabulla por lo inusitado.
Poniendo el acento en unas
peripecias y mirando más de soslayo otras, los autores
realizan una nada discreta exhibición de recursos,
tanto gráficos como literarios, utilizando varias voces
narrativas y una frialdad en la puesta en escena que congela
la mirada y entumece el espítiritu. (...) Motter sabe
muy bien lo que se trae entre manos, y ha tenido la fortuna
de contar con un dibujante que se confirma de primerísima
magnitud, capaz de detallar con milimétrica severidad
caracteres y escenarios, y de resultar al mismo tiempo espléndidamente
comedido."
-- Trajano Bermúdez, en U, el hijo de Urich
#3 (abril 1997)
"Sorprendente artefacto firmado por Dean Motter (diseñador,
ilustrador, escritor de cabeza extrañamente amueblada)
y uno de los dibujantes más interesantes que ha producido
la última década, Michael Lark. Si consideramos
un género el steampunk, Terminal City
representaría la respuesta dandy y continental
al mismo, eso que algunos llaman retrofuturismo y que viene
a ser una celebración en clave lounge de las
constantes estéticas de la ficción científica
de los años 40 y 50, con su distanciamiento irónico,
su cuidado ornamentalismo y su toque de martini bien seco.
Contando con un dibujante como Lark, capaz de condimentar
su elegante clasicismo con una mirada esencialmente hedonista,
Motter se ha permitido armar una inteligente estructura de
enigma policial en la que encajar su particular visión
de una arquitectura soñada, un recurso que además
le permite jugar con un buen puñado de personajes llenos
de encanto, cada uno de ellos una sutil vuelta de tuerca a
determinados arquetipos perfectamente reconocibles.
Una propuesta, en fin, refrescante,
que debería atraer tanto al lector que disfrutó
con cierta interpretación de eso que alguien llamó
línea clara (pienso en Chaland y en Torres, pero también
en Sento, en Benoit, incluso en el gran Roger), ese lector
que acepta juegos referenciales un poquito más acomplejos
que citas de Bob Kane o Friends y que puede asimilar
la ficción como un juego entre los autores y él,
un juego no por intelectual menos ligero. Un lector que no
podrá evitar un soplo de nostalgia cuando termine su
recorrido por las avenidas de esta Terminal City."
-- Francisco Naranjo, Volumen Dos #4
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DEAN
MOTTER

La
ocupación principal de Dean Motter se encuentra dentro
del campo del diseño y la ilustración, donde
tiene una larga trayectoria. Dentro del mundo del cómic,
es el creador y guionista de Mister
X (Vortex Comics, 13 números aparecidos entre
1985-88; los primeros números fueron dibujados por
Jaime Hermández -Love & Rockets-) y guionista
de la miniserie The Prisoner (DC Comics, 1989-90, basada
en una serie de TV de culto de los años 60 y que también
dibujó). Ya dentro de la línea Vertigo, además
de las dos miniseries de Terminal City ha realizado
The Heart of the Beast (1994, novela gráfica
co-escrita con Judith Dupré y dibujada por Sean Philips
-Hellblazer, Wildcats-). Entre 1993 y 1997 ha
trabajado para DC realizando labores de diseño y dirección
de arte (como curiosidad, mencionar que fue el encargado de
diseñar el logo de Predicador)
y del puñado de historias sueltas que ha realizado
en este periodo (a veces como guionista, a veces como dibujantes)
la mayoría han sido para esa editorial. En el 2001
inició
Electropolis (Image Comics), una serie escrita
y dibujada por Motter donde continúa desarrollando
historias ambientadas en el mismo mundo retro-futurista que
presentó en Terminal City y Mister X.
+info :: web
oficial de Dean Motter. Página
dedicada a algunas de sus obras.
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MICHAEL
LARK

Michael Lark, tras colaborar durante unos cuatro años
con editoriales independientes como Caliber Press y Topps,
se introdujo definitivamente en el mundo del cómic
con la novela gráfica The Little Sister (Byron
Preiss, 1995, adaptación de la obra homónima
de Raymond Chandler) donde ya demostró su versatilidad
para dibujar cualquier cosa y su especial habilidad para la
ambientación y la iluminación. A partir de ese
momento, el encargo de algunos números para la colección
Shade the changing man marcaron el inicio de una relación
laboral continuada con la editorial DC Comics (y su sub-sello
Vertigo destinado a lectores adultos) que se mantiene
hasta la actualidad.
Sus trabajos más destacados
los ha dejado en la línea Vertigo, en dos títulos
de los que ha sido co-creador gráfico. Primero fue
Terminal City (serie limitada de 9 números,
1996-97), obra de ambientación retro-futurista que
le dió a conocer y que tuvo la suficiente repercusión
para que apareciera una secuela (Terminal City: Grafitti
Aéreo, 5 números, 1997). Al año siguiente
repetiría el éxito con la excelente miniserie
de serie negra La escena del crimen (1998, con guiones
de Ed Brubaker).
Si bien Lark ha conseguido otros
trabajos de DC, han sido más calificables como "de
encargo" y menos interesantes: una saga para Sandman
Mistery Theatre (#57 al 60, 1997-98), Superman: La
guerra de los mundos (1998, un especial Otros Mundos con
guiones de Roy Thomas), All-Star #1 (1999, un especial
englobado dentro del "evento" de 9 números
The
Justice Society Returns) y la miniserie Legend
of the Hawkman (2000, tres números en formato
prestigio). Afortunadamente, en diciembre del 2002 se espera
la aparición en EEUU de la nueva serie regular Gotham
Central, centrada en la vida diaria del departamento de
policía de la ciudad de Batman y que se presenta prometedora:
significa su reencuentro con el guionista Ed Brubaker (que
co-escribe la serie junto con Greg Rucka) y un retorno al
ambiente urbano y detectivesco que tan bien ilustró
en La Escena del Crimen.
+info :: Entrevista
con Lark.
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EN PALABRAS DE LOS AUTORES

Extracto de la introducción de Dean Motter para Terminal
City:
"[Terminal City] comenzó con uno de mis
pasatiempos favoritos: el Futurismo Anticuado. El mundo del
mañana desde el punto de vista del ayer, sea de Julio
Verne, H.G. Wells, George Orwell, Fritz Lang o Hugo Gernsback.
Podéis decir que estoy anticuado, pero personalmente
creo que todas sus predicciones son mucho más atrayentes
que la ciberjerga de alta tecnología de la que nos
alimentamos cada día.
La cultura y tecnología
actuales raramente coinciden con lo que los visionarios del
pasado, pues eso, visionaron. Particularemente en lo que concierne
a la ciudad. Estamos rodeados de monumentos que conmemoran
el brillante y nuevo futuro. Casi todos ellos necesitan ser
reparados o derribados, pero aun así todos ellos tienen
algo majestuoso que los envuelve.
Aparte de algunos rascacielos
que son verdaderas señas territoriales, mis favoritos
son Flushing Meadow (escenario dela Ferias Mundiales de 1939
y 1961) y Coney Island. En su cúspide, estos lugares
se convirtieron en la forma definitiva de la ciencia ficción:
las mejores ambiciones se habían hecho realidad. El
hecho de que fueran pasajeras, bien por diseño o por
destino, les hace extrañamente relevantes. Basta con
estar cerca de la torre
de paracaidismo de Coney o de
la Unisphere de Flushing Meadows para poder sentir un
fantasmal sentido del optimismo del pasado.
Así que, ¿cómo
sería la vida cotidiana de los años 90 vista
desde los años 30? Supongo que no sería en absoluto
como se la imaginó. La impredecible economía
y la corrupción seguirían cobrándose
su precio. A medida que los hovercoches y los robots se fueran
estropeando, se irían desarrollando poco a poco nuevas
psicosis sociales. La búsqueda de nuevos viajes de
altura mediante las nuevas drogas de ocio, como la electrocaína,
ocuparían el tiempo de los ciudadanos más desencantados.
La codicia y ansia de poder
seguiría siendo el motivo que moviera a las peores
personas, mientras que los demás harían lo que
pudieran para seguir tirando. Y, de vez en cuando, de entre
la marabunta de gente surgiría un héroe o dos.
Lo que nos lleva a Terminal City y sus protagonistas. Son
un buen grupo para trabajar. La mayoría se muestran
cooperativos y siguen las directrices. Un par de ellos son
algo tozudos y algunos extremadamente obstinados, pero forman
un grupo interesante. Después de todo, uno no necesita
ser demasiado siniestro en los tiempo que corren."
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+ INFO

- Reseña
(inglés)
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Recopilación y textos adicionales:
Jose
Antonio Serrano
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Última
revisión: septiembre 2002 |
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