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  El protagonista y su madre, impotentes, no pueden salvar al resto de su familia, que muere atrapada entre los escombros de su casa.
 
  Las fuerzas del estado, recogiendo los cadáveres de las calles y edificios en ruinas una vez pasados los efectos más inmediatos de la bomba.
 
  Algunos de los que no murieron de inmediato sufrieron un destino todavía peor a causa de las altas temperaturas que generó la bomba. Horriblemente desfigurados, la carne pierde toda consistencia y al mínimo esfuerzo se les caian trozos (hasta extremidades enteras) poco a poco, e incluso se veian asaltados por gusanos que los devoraban todavía en vida.

¿De qué va? // Autobiográfico. El relato se inicia en Hiroshima en 1945, días antes del fatídico bombardeo atómico que acabará con la Segunda Guerra Mundial. Las primeras páginas describen la dureza de la vida en tiempos de guerra para los japoneses. Hambre, represión e histeria bélica nacionalista perpetuada por el gobierno militar están a la orden del día. A partir de la caída de la bomba, hecho narrado en la segunda mitad del primer volumen, el cómic se centrará en las espeluznantes y dramáticas consecuencias de aquella trágica acción de guerra.
     El protagonista es Gen Nakaoka, personificación del autor, un niño de seis años, testigo involuntario de un episodio trascendental para entender la evolución de la Historia en la segunda mitad del siglo XX. Pero el nudo de esta historieta está lejos de tan grandilocuentes palabras y mucho más cerca de la verdad, de las víctimas, de las personas de a pie, de los miles de afectados, de los olvidados que todo conflicto internacional arrastra, del drama del individuo. A pesar de todo ello el autor no se detiene ante el duro recuerdo sino que profundiza en las causas y lanza una dura crítica contra el Imperio Japonés y contra el régimen militarista que gobernó Japón durante los años de guerra con un significativo apoyo popular.

Sobre el cómic // Hiroshima (Hadashi no Gen -"Gen descalzo"- en el original) se comenzó a publicar incialmente en Japón en 1973 en las páginas de la revista semanal Shonen Jump, aunque a lo largo de los años la obra inició un periplo que haría que las nuevas entregas aparecieran en diversas revistas.
     Una obra de indudable valor humano e histórico, Hiroshima ha tenido en Japón una repercusión tal que ha tenido diversas ediciones tanto en tapa dura como en tapa blanda (aunque la más común es un set de 7 tomos, como el que se utiliza para la edición española), y es habitual encontrarlo en las bibliotecas niponas. De hecho, como se apunta en la propia introducción de la edición española, en Japón es raro que los profesores olviden hacer mención de ella en los años de enseñanza obligatoria, y es utilizada por varias universidades en clases de historia o antropología, e incluso en ocasiones como una lectura obligatoria.
     Pero la trascendencia de Hiroshima más allá de la fronteras niponas también fue importante, además de por el mensaje que encerraba, por el empeño del propio autor y una serie de colaboradores por "transmitir al mundo entero las penurias causadas por la bomba atómica". Para tal fin se crearía en 1976 el "Proyecto Gen", manifiesto pacifista en el que trabajaron voluntarios japoneses y americanos (entre ellos el estudioso Frederik L. Schodt, autor del prestigioso libro Manga! Manga! The world of japanese comics, que en occidente ha servido de auténtica biblia de referencia para el estudio del cómic japonés, y en el que se reprodujo un capítulo de Hiroshima), con el fin de traducir la obra al inglés y poder distribuirla en EEUU y Europa. Así, entre finales de los 70 y primeros 80, Hiroshima se publicó en inglés, alemán e incluso esperanto, siendo uno de los primeros mangas en ser traducido y editado fuera de Japón (y especialmente en EEUU, gracias a la edición americana -titulada Barefoot Gen- de New Society Publishers), aunque no gozó de una gran distribución. Como curiosidad, mencionar que el cuarto tomo de una posterior reedicion inglesa incluiría un prólogo de Art Spiegelman (autor del multipremiado cómic Maus).

HIROSHIMA: LA PELÍCULA

 
  Escena del anime de Hiroshima

De hasta los cinco largometrajes existentes basados en Hiroshima (dos de animación y tres de imagen real) destaca el primer film de animación, realizado en 1983. Se trata de una fiel adaptación de 85 minutos de duración que en su momento fue editada en video para el mercado americano por Orion Home Video (más recientemente también ha aparecido en formato DVD) y que en España fue editada hace unos años por Manga Films con el título de Hiroshima. En 1996 se estrenó en los escenarios japoneses una adaptación teatral musical que llegaría también a representarse en Londres.

EN PALABRAS DEL AUTOR (1)

"El protagonista [de Hiroshima] soy yo mismo, Keiji Nakazawa. La familia de la historia es idéntica a la mía. Todos los episodios narrados a los largo de la historia los experimenté yo en Hiroshima, o los oí contar a la gente que había a mi alrededor."

"Mi padre fue pintor y grabador, pero también participaba activamente en la representación de obras teatrales. Escogió Yoakemae (Antes de que amanezca) de Tôson, En lo más profundo de Gorkii, etc como tema de sus obras y tomó parte en varios eventos en contra de la guerra. Fue arrestado junto a todos los miembros de la compañía teatral por violar la Ley de Mantenimiento de la Seguridad Pública. Acto seguido lo encerraron en una celda del ayuntamiento de la prefactura de Hiroshima. La puesta en libertad tuvo lugar tras cumplir una pena de año y medio. El director de la compañía, considerado responsable de todo, fue trasladado a un centro penitenciario de la prefactura hasta el termino de la guerra. Yo me crié escuchando a mi padre decir constantemente que Japón estaba librando una guerra temeraria."

"La bomba atómica explotó en el cielo de la ciudad de Hiroshima a seiscientos metros de altura en junio de 1945, a las 8:15 horas de la mañana. Yo me encontraba a uno o dos kilómetros del lugar de la explosión, en la entrada trasera de la escuela pública Kanzaki sita en el barrio Funairi Nakachô. En esos momentos, el calor y las ondas expansivas me envolvieron. Me convertí en una victima de la tragedia. Estaba en el primer curso de la escuela elemental (seis años cumplidos). La pared de hormigón que rodeaba el recinto fue mi salvadora. Si no hubiera precipitado sobre mí, los más de cinco mil grados de temperatura generados, hubieran abrasado mi cuerpo completamente, lo habrían derretido. Muerte en el acto. Una sola pared me salvó milagrosamente. El espantoso infierno tras la explosión se mostraba ante mí. El paisaje abrasaba mi vista y todo aquello se me quedó impreso fuertemente en el recuerdo.
     Mi madre (Kimiyo) estaba en estado de embarazo bastante avanzado. Acababa de terminar de tender la ropa en el balcón del segundo piso y se disponía a volver a entrar a la casa. En cuanto se encontraba ya cubierta por la cornisa de la casa, el estruendo tuvo lugar. Todo el balcón salió volando hasta aterrizar en la calle de atrás. Tuvo la suerte de salir ilesa.
     Mi casa fue aplastada completamente por las ondas expansivas. En esos instantes se encontraban dentro mi padre (Harumi), mi hermana mayor (Eiko) y mi hermano pequeño (Susumu). Pedían ayuda a gritos con todas sus fuerzas. Mi hermano había estado sentado en la entrada jugando con un barco. Una columna cayó sore sus pies y no podía moverse. ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Me duele! ¡Me duele! Gritaba mientras lloraba. Mi padre pedía ayuda para salir de dentro de la casa. Su voz sonaba muy alto. Mi hermana murió en el acto al ser aplastada por una columna.
      Mi madre intentó ayudar a mi padre. Se puso a apartar escombros con todas sus ganas. Intentó elevar el tejado, pero la fuerza de una mujer no podía hacer que se moviera ni un centímetro. Llamó a la gente que pasaba frenéticamente para intentar que le ayudaran. Les suplicó de rodillas su asistencia, pero todo fue en vano. En el infierno de la bomba atómica nadie podía ponerse a proteger a desconocidos. Ya era demasiado ardua la tarea de cuidarse por uno mismo. Kimiyo trató todas las formas posibles, pero todo fue inútil. Una vez agotadas todas las posibilidades, abrazó con todas sus fuerzas a mi hermano mientras sollozaba y se sentó junto a la entrada. Empezó a perder la cordura. No paraba de golpear la columna que le aprisionaba mientras lanzaba lamentos de tristeza.
     El fuego se extendió hasta nuestras casa. ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Tengo calor! ¡Tengo mucho calor! -gritaba Susumu. Mi padre no paraba de rogar que hiciéramos algo. Las llamas rodearon la casa. Kimiyo estaba decidida a morir junto a toda la familia. La locura se estaba apoderando de ella. Gritaba sin cesar. Por suerte, cierta persona que vivía tras nuestra casa se percató de la situación y se la llevó a la fuerza, tirando de ella.
     Los gritos de mi padre y mi hermano cuando toda la casa estaba en llamas calaron en lo más hondo de su corazón. Durante toda su vida no cesaron de resonar en su interior. Las primeras contracciones vinieron por la conmoción, dando a luz en plena calle. Llamó a la niña Tomoko, pero en cuatro meses falleció quizá por una desnutrición, o tal vez por los efectos colaterales de las radiaciones. Yo escapé del infierno de la bomba y finalmente logré reunirme con mi madre, pero un sórdido panorama estaba firmemente asentado ante nuestros ojos."

(textos tomados de la introducción del autor, publicada en Hiroshima #1; transcripción de Marta Chaves)

"A mi principal personaje le di el nombre de Gen con la esperanza de que él llegara a ser una raíz o una fuente de fuerza para una nueva generación, que pueda pisar el carbonizado suelo de Hiroshima descalza, que sienta la tierra bajo sus pies, que tenga la fuerza suficiente para decir no a las armas nucleares… Me gustaría vivir con la fuerza de Gen, ese es mi ideal, y continuaré buscándola a través de mi trabajo"

GALERÍA

FICHA

Título: Hiroshima (Hadashi no Gen)
Autor: Keiji Nakazawa
Edita: MangaLine Ediciones
Formato: Tomo bolsillo (18x13 cm), 392 páginas b/n, con sobrecubiertas. Sentido de lectura oriental. Precio: 11 € cada tomo. La obra completa consta de un total de siete tomos; primer tomo publicado en noviembre de 2002.
Comentarios: Excelente edición que se completa, en su primer tomo, con un prólogo del historiador Florentino Rodao, la introducción del propio autor, y un tercer artículo firmado por el traductor de la obra Emilio Gallego. Además, y a modo de epílogo se presenta también un glosario de términos, costumbres y canciones japonesas presentes en las páginas de la obra. A pesar de las virtudes, también tiene algunos fallos, como una impresión merjorable, errores tipográficos en algunos bocadillos y un deficiente montaje en los (por otro lado muy interesantes) textos introductorios y finales. A pesar de ello, se trata de un cómic de un precio más que ajustado para el elevado número de páginas que presenta.

LA PALABRA DE LA CRÍTICA

"Keiji Nakazawa es, según Scott McCloud, uno de los grandes narradores universales, en la categoría de los Schulz, Barks, Hergé y Eisner. ¿Qué ha hecho Nakazawa para recibir tanta distinción? Contar una de esas historias más grandes que la vida. Al fin y al cabo, su historia. Nakazawa nació en 1939, y seis años después le tocó vivir una experiencia única: la caída de la bomba atómica en Hiroshima. Lógicamente, cuando se desarrolle como artista, tendrá mucho que decir al respecto. Su discurso sobre el asunto es Hadashi no gen, que (...) narra, a través de la figura del niño Gen Nakaoka, trasunto del autor, las vivencias de Nakazawa relacionadas con la caída de la bomba, la supervivencia y el espíritu y la voluntad de salir adelante. El relato contiene todo el dolor que uno podría esperar (lo que resulta acentuado, curiosamente, por un grafismo un tanto ingenuo y poco realista), y si Nakazawa se escora algo hacia lo lacrimógeno, probablemente sólo esté intentando hacer una pobre imitación de la intensidad de lo padecido"
-- Trajano Bermúdez, en Mangavisión: Guía del cómic japonés (Glénat, 1995)

"Tras más de un cuarto de siglo de su primer publicación, Hiroshima conserva su esclarecedor valor testimonial sobre los horrores de la guerra y sobre la amenaza nuclear; en suma, sobre un negro pasado todavía demasiado reciente y el firme deseo de que no vuelva a suceder. (...) Pese a contar con un dibujo de calidad mediana, la habilidad de Nakazawa para plasmar en el papel los sentimientos y emociones humanos, unido a su predilección por los escenarios cotidianos, hace de su obra uno de los más potentes ejemplos, a nivel global, del cómic como medio para contar historias que lleguen al corazón del lector.
-- Alfons Moliné, El gran libro de los manga (Ediciones Glénat, 2002)

"Desde luego uno no puede sino estremecerse con la lectura de una obra de estas características que relata tan fielmente el antes, durante y después de de acontenicido en lo que sin duda es una de las mayores atrocidades cometidas por la humanidad a lo largo de toda su historia (...) A través de esta voluminosa obra podemos ver perfectamente como era el Jaón de la Segunda Guerra Mundial, un país gobernado por el miedo y el fanatismo a un Emperador en el que la idea de nación estaba muy por encima de la de los individuos que la formaban (...) La historia resulta desgarradora y conmovedora, con momentos realmente duros, sobre todo por lo bien descritos que están y por cuanto todos sabemos que fueron reales (...) Un manga de obligada lectura por cuanto relata de forma entretenida y fiel una parte importante de nuestra historia, mostrando la faceta didáctica que el cómic puede tener como medio, tan poco aprovechado por desgracia en nuestra sociedad."
-- Vicente García, Dolmen #83 (enero 2003)

"Hiroshima difiere de cualquier cómic que se halla podido leer. Es un documento del horror de la guerra, y de la más horrible creación del hombre. Y yo lo considero una lectura fundamental, por su mensaje, y por su valor como documento histórico"
-- Alejandro Maicas, Mangazone Online (2000)

EL AUTOR: KEIJI NAKAZAWA

Como se ha venido repitiendo a lo largo del presente monográfico Keiji Nakazawa nació en 1939 en la localidad japonesa de Hiroshima, y a los seis años se convirtió en uno de los miles de afectados por la caída de la bomba atómica sobre esa ciudad. Este hecho histórico sin precedentes marcó, como es lógico, el resto de su vida y su carrera profesional. Tras la guerra y mientras seguía estudiando se ganó la vida con trabajos meramente alimenticios hasta que pudo trasladarse a Tokio. Allí, en 1963, e inspirado por los comics del maestro Tezuka, debutaría en el mundo del manga con Supaaku, a la que seguirían una serie de obras claramente inspiradas en su propia experiencia vital: Kuroi ame ni utanate (Tocado por la lluvia negra), Aru hi totsuzen ni (De repente, cierto día), Nani ka ga okiru (Algo está ocurriendo), Heiwa no kane (Las campanas de la paz), Okinawa, Ore ha mita (Yo lo vi), Yukari no ki no shita de (Bajo un eucalipto), predecesoras de la gran obra que sería Hiroshima (1973). A pesar de ser ésta su obsesión creativa no todos sus trabajos se inspiran en las consecuencias del desastre nuclear, también ahonda en otras vivencias propias, caso de Shigoto no Uta (Oda al trabajo; 1970, en Shonen Jump) -recopilación de historietas cortas donde se relatan las desventuras y los pesares de diferentes niños trabajadores castigados por la tragedia-, y asimismo realizó además una serie de relatos costumbristas titulada Haiwa Monogatari ("Historias de paz"). Tras el éxito de Hiroshima, a todos los niveles, se retiró de la historieta.
     Considerado como un gran narrador, ha sido definido como uno de esos "creadores que tienen cosas que decir con el cómic y que dedican todas sus energías a dominar el medio con el que se manifiestan, perfeccionando su habilidad para transmitir mensajes eficazmente" (Scott McCloud, Cómo se hace un cómic, Ediciones B, 1995). Su trabajo ha dotado al medio de la historieta con una mayor pátina de prestigio, no sólo por aquello que cuenta, sino por cómo lo ha hecho. Trabajador incansable, defensor del antimilitarismo, de los derechos humanos, del esfuerzo individual, de la lucha continua y de la autosuperación.

EN PALABRAS DEL AUTOR (2)

"Quizá fue por culpa de que [mi padre] fuera pintor, pero a mi me gustaba especialmente dibujar. Después de la guerra, la lectura del cómic "Shintakarajima" (La nueva isla del tesoro) realizado por Osamu Tezuka [el autor más importante e influyente de la historia del cómic japonés; algunas de sus obras que han sido publicadas en España son Adolf, Fenix, Buda y Black Jack], sirvió de un gran estímulo para mí. Copié su estilo como un loco. Estos eran mis momentos más felices. Por eso me juré a mí mismo que llegaría a ser dibujante de manga en el futuro. En 1961 fui a Tokio, y un año después comencé una serie en la revista Shonen Gahôsha. Era el comienzo de una vida de creador de cómic.
     Mi madre llevaba siete años luchando a viento y marea contra una enfermedad. En 1966 fue ingresada en el "Hospital de la Bomba Atómica", tras lo cual murió. Más tarde, ante la incineración de mi madre, mi corazón se sobrecogió. No habían huesos. Solo algunos fragmentos dispersos. Las radiaciones despedidas por la explosión penetró en la médula de los huesos y los empezó a carcomer. La ira se apoderó de mi. No podía perdonar a los promotores de una guerra temeraria, cuasantes directos del lanzamiento de la bomba. Ni tampoco a los americanos.
     Con motivo del funeral de mi madre, comencé a dibujar [en 1968] la serie Kuroi ame ni utarete (Tocado por la lluvia negra) en cierta revista de cómic para jóvenes. Así pude apaciguar mi rabia. A continuación cambié de editorial para comenzar a publicar en el Shonen Jump (semanal) de Shueisha. En él vieron la luz tres obras con la bomba atómica como tema central: Aru hi totsuzen ni (De repente, cierto día) [1970], Nani ka ga okiru (Algo está ocurriendo) y Heiwa no kane (Las campanas de la paz). Con ellas intenté criticar y hacer saber a todos lo estúpida que fue la guerra, y la locura que supuso la bomba atómica. Posteriormente, se empezó a propulsar un proyecto en el Shonen Jump mensual con el fin de que algún dibujante de manga creara una serie con su propia biografia como argumente. Yo fui el candidato elegido en primer lugar. La obra publicada la titulé: Ore wa mita! ("Yo lo vi") [1972]. Su extensión fueron 45 páginas. Tadasu Nagano, el editor de la revista en esa época, consideró que era muy difícil expresar todo lo que se quería en una historia corta de 45 páginas, así que me propuso crear un relato de larga duración. Me sentí profundamente agradecido, ya que siempre mostró una gran comprensión con respecto a mis obras, así que me puse manos a la obra.
     Decidí llamarla Hadashi no Gen. El nombre del protagonista, Gen, se escribe con el carácter [ideograma "moto"]. Ese ideograma aparece en las palabras [ideograma "elemento básico"] y [ideograma de "vigor"]. Pensé que el personaje era la "esencia" de los hombres, por eso le llamé así. Hadashi significa descalzo. Andar descalzo y con firmeza sobre las llanuras azotadas por el gran atómo, con la firme convicción de que jamás volveremos a permitir que ocurra otra catástrofe nuclear."

(textos tomados de la introducción del autor, publicada en Hiroshima #1; transcripción de Marta Chaves)

+ INFO

- portafolio y artículo en inglés
- artículo íntegro en español de Alejandro Maicas, que en gran parte viene a ser una traducción de los textos de la web anterior.

Recopilación y textos:
Óscar Gual
(con algún pequeño añadido final de Jose A. Serrano)
Última revisión: diciembre 2002